Apariciones de San Miguel Arcángel: en una cueva, en una montaña y en una fuente

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San Miguel en la cueva del Gargano, Italia.

Gargano, Italia

Cerca del año 490, un señor de Gargano estaba buscando uno de sus mas preciados toros. Cuando pensaba que estaba definitivamente perdido, lo logró ver dentro de una cueva de rodillas. Como la cueva estaba muy alta, este hombre pensó que jamás el toro lograría salir de allí, y le disparó una flecha para sacarlo de su miseria. Pero la flecha, a medio camino, dio la vuelta, dirigiéndose de nuevo hacia el hombre.

Sorprendido, el hombre fue al obispo a relatar lo que le había sucedido. El obispo instituyó tres días de oración y ayuno afuera de la cueva para discernir si lo ocurrido era o no un incidente del cielo. Mientras oraban fuera de la cueva,San Miguel se le apareció al obispo y le dijo: 

“Yo soy el Arcángel San Miguel, y estoy siempre ante la presencia de Dios. Esta cueva es sagrada para mi; es de mi elección. No habrá mas derramamiento de sangre de los toros. Donde las rocas se abran de par en par, los pecados de los hombres serán perdonados. Lo que se pida aquí en oración será concedido. Por lo tanto, dediquen la gruta a culto cristiano”.

Pero a pesar de esta manifestación el obispo dudaba. Mas tarde el pueblo de Gargano se veía amenazado por una invasión, y el Arcángel se le volvió a aparecer al obispo y le prometió victoria para el pueblo, si confiaban y tenían fe. Así fue. El obispo en gran angustia se veía dividido entre dudas y la petición de San Miguel de construir la Iglesia en la gruta.

Un año mas tarde el obispo fue donde el Papa a pedir dirección. Este le envío junto con sacerdotes a estar tres días de oración y ayuno fuera de la cueva y pedir la asistencia del Arcángel para discernir la voluntad de Dios. San Miguel se le aparece de nuevo y ordenó al obispo entrar a la cueva:

“No es necesario que me dediques esta Iglesia, yo mismo la he consagrado con mi presencia. Entra y bajo mi asistencia, ora y celebra el sacrificio de la Misa. Te enseñare como yo mismo he consagrado este lugar”

Al entrar, el obispo se encontró dentro un espléndido altar revestido de mantel rojo y una cruz de cristal. En la entrada había una huella de pie, confirmando la presencia del Arcángel.

San Miguel libera de la plaga

Otro incidente notorio ocurrió en el año 1656: toda el área estaba bajo el ataque de una plaga. Las víctimas eran muchas. El obispo de ese tiempo recurrió a San. Miguel y pidió tres días de oración y ayuno. San Miguel se le aparece en Sept. 25 1656: “Yo soy el Arcángel San. Miguel. Quien use las piedras de esta gruta será liberado de la plaga. Bendice estas piedras, grábales el signo de la cruz y mi nombre.” El obispo así lo hizo, e inmediatamente ceso la plaga.

Muchos santos han visitado este lugar (San. Francisco, el Padre Pío, San Antonio, San Agustín)

En mayo 24, 1987 SS Juan Pablo II visito esta cueva, rezó la oración compuesta por León XIII y dijo: “he venido a venerar e invocar la protección del Arcángel San Miguel y pedirle que defiende a la Santa Madre Iglesia… La batalla contra el demonio, por lo cual el se distingue, es real aun hoy, ya que el demonio esta vivo todavía y muy activo en el mundo moderno”.

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Mont Saint Michel, Francia

Hace miles de años, un bosque enorme llamado Scissy, fue situado como límite entre Normandía y Bretaña. En su centro, había un monte rocoso, similar a un monte de tierra para un entierro por eso lo llamaron el “Monte Tombe”, el Monte Tumba. Hacia el Siglo IV, la región fue cristianizada y desde entonces, el bosque de Scissy y sus montes atrae a los hombres que buscan la purificación espiritual. Muy pronto se convirtió en un lugar de ermitaños. Seres que convivían exclusivamente con su soledad y su espíritu.

Cada tanto, visitaba a estos ermitaños y se unía en sus plegarias y en el descanso, San Auberto, entonces, el obispo de Avranches, ciudad que había sido denominada sede episcopal, muy cerca del Monte. Un buen día, cuenta la leyenda, San Auberto recibió un mensaje del cielo. Era el año 708. En un sueño, se le apareció el Arcángel San Miguel y le pidió que erigiera en su honor un santuario sobre el Monte Tumba. Para dejar una señal tangible a la humanidad entera, el Arcángel toco la frente del obispo con la punta de su dedo, dejando una marca que los siglos no han podido borrar. Aun hoy, se puede ver el orificio del cráneo del obispo que se conserva en la iglesia Saint-Gervais en Avranches.

Por el año 709, un cataclismo de mar invadió el bosque Scissy, separando los montes del continente. El Monte Saint Michel fue circundado por una bahía de arena movediza al suscitarse la repentina crecida de las aguas. Este fenómeno persiste hoy en día, por voluntad de Dios por mantener su santuario al resguardo de los hombres.

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Los Caballeros de Mont Saint Michel 

Los Siglos XIV y XV, estuvieron signados por interminables guerras entre Francia e Inglaterra y se disputaban sin cesar el estratégico Monte Saint Michel. Hasta que en el año 1425, el Rey de Francia decidió nombrar a un Capitán que debería reunir un grupo de caballeros con el fin de defender al Monte. Este capitán se llamó Louis D’Estouteville y sus 119 hombres pasaron a la historia como los legendarios caballeros de Saint Michel. Las páginas de la historia del Monte, dedicadas a combates son finalmente, páginas de gloria. Una gloria inexplicable, a menos que aceptemos que la escribieron los hombres con la inspiración del Arcángel.

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San Miguel del Milagro, México

El 25 de abril del año 1631, Diego Lázaro, uno de los primeros convertidos, participaba en una procesión por el día de San Marcos cuando tuvo una visión interior de San Miguel que le habló.

Yo soy San Miguel Arcángel y he venido a decirte que es voluntad de Dios y mía que le digas a los habitantes de esta villa y de sus alrededores que en la barranca compuesta de dos montañas y frente a este lugar encontrarán una fuente milagrosa de agua que sanará todas las enfermedades. Está debajo de un gran peñasco. No dudes lo que te digo y no olvides lo que te mando hacer

Diego Lázaro, pensando que nadie creería, mantuvo aquello en silencio, pero unos días mas tarde se enfermó de gravedad. Al principio no pensó que su mal se debía a su desobediencia. Trece días mas tarde, en su agonía, en un instante de intenso terror, se produjo un rayo y apareció frente a sus ojos San Miguel. El arcángel tomó a Diego Lázaro, lo llevó a la barranca y le dijo:

“Aquí, donde toque con mi callado, está la fuente de la cual te hablé durante la procesión. Debes darla a conocer o serás gravemente castigado.”

Cuando San Miguel tocó tierra con su callado, un fulminante rayo señaló el lugar de la fuente milagrosa.

“La luz que vez desciende del cielo y es el poder que Dios esta dando a esta fuente de agua para la sanación de todas las enfermedades y necesidades espirituales. Hazlo saber a todos”.

En ese mismo momento se sanó Diego Lázaro.

Solamente la familia de Lázaro creyó su historia y se fue con el a tratar de excavar el lugar señalado por San Miguel, pero les fue imposible remover las rocas que yacían sobre la fuente. De pronto se apareció un joven de extraordinaria apariencia y con fuerza sobrenatural removió las rocas, abriendo la fuente de agua milagrosa. Pero, así todo, Diego, por temor a la gente, no acató la orden de San Miguel.

Seis meses mas tarde, mientras participaba en la Misa, un dolor irresistible y extraño lo atacó. Tuvo que irse a su casa, y se sentía casi morir. San Miguel se apareció por tercera vez y le habló con voz de reproche: “¿Por qué eres tan cobarde y negligente en cumplir lo que te he encomendado hacer?, ¿Deseas que vuelva a castigarte por tu desobediencia?. Levántate y da a conocer lo que te he pedido”.

Diego Lázaro se levantó, fue a la fuente, recogió agua en unos jarrones y fue donde el obispo quien lo recibió con amor paternal y le prometió investigar la aparición. El obispo pidió que se distribuyera el agua entre los enfermos de su familia y del hospital. Todos los que tomaron el agua se sanaron inmediatamente.

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Fue así que se iniciaron los eventos milagrosos que continúan hasta hoy. La fuente se ha secado en varias ocasiones y se piensa que ha sido por la falta de reverencia con que algunas personas la toman.

El templo está recién renovado (año 2000) guardando con todo cuidado su estilo original.

Frente a la Iglesia está el pozo. El guardián con mucho amor y respeto distribuye el agua a los peregrinos. Desafortunadamente, el agua del pozo escasea, por lo que muchas veces está cerrado.

Fuente:

https://forocatolico.wordpress.com

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