Bergoglio es aclamado en la Quinta Avenida

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(Transcrito de AFP / EFE)

Miles de personas recibieron hoy al papa Francisco en la Quinta Avenida de Nueva York, en el inicio de la segunda etapa de su gira por Estados Unidos tras su histórico discurso ante el Congreso en Washington, donde exhortó a hacer más por los migrantes que sufren y abolir la pena de muerte.

Sonriente, el sumo pontífice de 78 años fue recibido por el obispo de Brooklyn (sudeste de Nueva York), Nicholas DiMarzio, y ovacionado por decenas de personas en el aeropuerto JFK, antes de subir a un helicóptero que lo trasladó a Manhattan para su primera actividad en la Catedral.

A bordo del papamóvil, Francisco fue ovacionado a su paso por la avenida más célebre de Manhattan, vallada y bajo un rígido dispositivo de seguridad de la policía, antes de encabezar una misa vespertina en la Catedral de San Patricio, colmada con unas 2,500 personas.

En un templo engalanado como nunca tras una reciente renovación que costó unos 175 millones de dólares, el papa envió un mensaje de solidaridad a los musulmanes por la “tragedia” de la estampida en la peregrinación de La Meca, en la que murieron más de 700 personas.

Francisco, de 78 años y el primer papa argentino y del continente americano, expresó su “cercanía ante la tragedia que su pueblo ha sufrido hoy en La Meca”. “En este momento de oración me uno y nos unimos en la plegaria a Dios nuestro padre todopoderoso y misericordioso”, agregó.

“Vergüenza” por casos de pederastia

En la catedral de San Patricio, el papa lamentó la “vergüenza” que causan a la Iglesia los casos de pederastia. El pontífice se reunió nada más llegar a la ciudad con clero, religiosos y religiosas con los que celebró un oficio religioso en que reconoció que “han sufrido mucho a causa de la vergüenza provocada por tantos hermanos que han herido y escandalizado a la Iglesia en sus hijos más indefensos”.

El pontífice les dijo que sabe de su sufrimiento “como cuerpo presbiteral, junto con el Pueblo de Dios” por esos actos, que él mismo calificó de “crímenes” esta misma semana en la reunión que mantuvo con los obispos estadunidenses. A ellos les instó Francisco el miércoles a trabajar para que “no se repitan nunca más” esos actos durante los que denominó “momentos oscuros” de los últimos años en la Iglesia en este país.

“Soy consciente del valor con el que han afrontado momentos oscuros de su recorrido eclesiástico sin temer autocríticas ni ahorrarse humillaciones y sacrificios”, dijo el papa en esa primera ocasión, pero sin citar explícitamente casos de abusos sexuales a menores.

El papa sí aludió hoy en Nueva York más explícitamente a los casos de pederastia cometidos por miembros del clero estadunidense después de recordar a “los sacerdotes y consagrados de este país que, solo en el campo de la educación, han tenido un papel fundamental”. Y ello, explicó, “ayudando a los padres en la labor de dar a sus hios el alimento que los nutre para la vida”.

Jorge Mario Bergoglio se refirió específicamente en este aspecto a las contribuciones de santa Isabel Ana Seton, cofundadora de la primera escuela católica gratuita para niñas en Estados Unidos, y de san Juan Neumann, fundador del primer sistema de educación católica en el país.

A los reunidos en San Patricio el papa les habló de los peligros a los que se pueden enfrentar en su labor, como por ejemplo medir el valor de sus esfuerzos apostólicos “con los criterios de la eficiencia, de la funcionalidad y del éxito externo, que rige el mundo de los negocios”.

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La mención llegó en la capital del dinero, Nueva York, una de las tres ciudades que visita el papa en su viaje a este país; además, estuvo en Washington, la capital política, y estará desde el sábado en Filadelfia, la capital histórica de Estados Unidos.

El papa también se refirió al tiempo que pueden dedicar los miembros del clero al descanso y al ocio, pero les advirtió de que, aunque son necesarios, deberían servir para que aumente su “deseo de servir generosamente”.El sumo pontífice pasará 36 horas en Nueva York, segunda etapa de una gira estadunidense cargada de política y emoción que comenzó el miércoles en Washington y concluirá el fin de semana en Filadelfia.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, el alcalde Bill de Blasio y el arzobispo de la ciudad Timothy Dolan recibieron a Francisco en la puerta de la catedral, en medio de la algarabía general.

“Estoy muy feliz, es importante. Es nuestro papa”, dijo a la AFP Dolores Prebo, una madre ecuatoriana que vive en Queens (noreste) y arribó esta madrugada cerca de la Catedral San Patricio con su hijo de un año y medio.

Francisco hablará el viernes ante la Asamblea General de la ONU, ofrecerá un servicio interreligioso en el Museo del 11 de Septiembre, visitará una escuela católica en Harlem, encabezará una procesión en Central Park y cerrará su visita con una misa en el Madison Square Garden.

Emoción en el Congreso

Antes, en Washington, el primer líder de la Iglesia católica en una sesión bicameral del Congreso de Estados Unidos exhortó a hacer más por los migrantes que sufren, combatir el cambio climático y abolir la pena de muerte, en un discurso ante más de 500 diputados y senadores, magistrados de la Corte Suprema y miembros del Ejecutivo, entre ellos el vicepresidente Joe Biden.

Frente a “una crisis de refugiados sin precedentes desde los tiempos de la II Guerra Mundial” y el drama de los latinoamericanos que “se ven obligados a viajar hacia el norte”, este papa “hijo de inmigrantes” pidió una respuesta “justa y fraterna” de los gobernantes.

“No debemos dejarnos intimidar por los números, más bien mirar a las personas, sus rostros, escuchar sus historias mientras luchamos por asegurarles nuestra mejor respuesta a su situación. Una respuesta que siempre será humana, justa y fraterna”, añadió en su discurso.

Al tiempo que Estados Unidos debate la suerte de los millones de indocumentados provenientes de México y América Central, el papa lanzó: “cuidémonos de una tentación contemporánea: descartar todo lo que moleste”.

Y frente a una mayoría de legisladores favorables a la pena capital, en un país que practica varias ejecuciones al año, el jesuita argentino exigió “la abolición mundial de la pena de muerte”.

“Acciones valientes”

El sumo pontífice pidió “acciones valientes” ante el cambio climático, uno de los tantos temas con los que coincidió el miércoles en la Casa Blanca con el presidente Barack Obama, pero que divide a los congresistas.

“Estoy convencido de que podemos marcar la diferencia y no tengo alguna duda de que los Estados Unidos y este Congreso están llamados a tener un papel importante”, expresó Francisco, quien se refirió a la necesidad de implementar lo que denominó una “cultura del cuidado”.

Los conservadores, mayoría en el Congreso, lo recibieron con cortesía y mostraron en pocas ocasiones su desacuerdo, como cuando se negaron a aplaudir sus comentarios sobre el medio ambiente. Pero saludaron de manera vehemente sus palabras sobre la familia, “amenazada”, y su defensa de la vida “en todas las etapas de su desarrollo”, una referencia al aborto.

“La familia está amenazada quizá como nunca antes”, señaló Francisco, ovacionado de pie, una de las tantas veces durante la alocución. En un tono conciliador, Francisco homenajeó a esta “tierra de los sueños”, evocando grandes figuras estadunidenses como Abraham Lincoln y Martin Luther King, cuyo mensaje “sigue resonando en nuestros corazones”.

El pontífice advirtió a los legisladores del peligro del fundamentalismo”, religioso o no, y pidió evitar la tentación del “reduccionismo simplista” de dividir la realidad entre buenos y malos.

También apoyó “el coraje” para hallar soluciones a tensiones internacionales, una referencia soslayada a las conversaciones abiertas por Estados Unidos con Cuba e Irán. Y llamó a acabar con el comercio de “armas letales vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible”.

“Recen por mí”

Francisco se dirigió luego desde un balcón a más de 50 mil personas congregadas desde la madrugada a los pies de la colina del Capitolio. Con un “buenos días” en español, el papa despertó la algarabía de la multitud, a la cual en el mismo idioma pidió: “recen por mí” y “deséenme cosas buenas”.

Tras su visita al Congreso, el Papa tuvo un encuentro con personas sin techo en una iglesia de Washington, donde criticó la “injusticia” de la falta de alojamiento.

“No encontramos ningún tipo de justificación social, moral o del tipo que fuese para aceptar la falta de alojamiento. Son situaciones injustas, pero sabemos que Dios está sufriéndolas con nosotros, está viviéndolas a nuestro lado. No nos deja solos”, dijo.

Fuente:

https://forocatolico.wordpress.com

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