LARGAS REFLEXIONES POR CULPA DE UNA PEQUEÑA FRASE

Monseñor Fellay

“Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo, que creo no se planteó jamás en la Iglesia: que quien está sentado en la Sede de Pedro participe en cultos de falsos dioses; creo que esto no sucedió jamás en toda la historia de la Iglesia. ¿Qué conclusión deberemos quizás sacar dentro de algunos meses ante estos actos repetidos de comunión con falsos cultos? No lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa. No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero parece, sí, a primera vista, que es imposible que un Papa sea hereje pública y formalmente”.

Monseñor Lefebvre, Sermón del Domingo de Pascua del 30 de marzo de 1986.

“Entonces el problema se plantea.

Primer problema: la communicatio en sacris.

Segundo problema: la cuestión de la herejía.

Tercer problema: ¿el Papa es aún Papa cuando es hereje?

¡Yo no sé, no zanjo! Pero pueden plantearse la cuestión ustedes mismos. Pienso que todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión. No sé. Entonces, ahora, ¿es urgente hablar de esto?… Se puede no hablar, obviamente… Podemos hablar entre nosotros, privadamente, en nuestras oficinas, en nuestras conversaciones privadas, entre seminaristas, entre sacerdotes… ¿Es necesario hablar a los fieles? Muchos dicen: — No, no habléis a los fieles. Van a escandalizarse. Eso va a ser terrible, eso va a ir lejos… Bien. Yo dije a los sacerdotes, en París, cuando los reuní, y luego a vosotros mismos, ya os había hablado, yo dije: pienso que, muy suavemente, es necesario, a pesar de todo, esclarecer un poco a los fieles… No digo que sea necesario hacerlo brutalmente y lanzar eso como condimento a los fieles para asustarlos… No. Pero pienso que, a pesar de todo, es una cuestión precisamente de fe. Es necesario que los fieles no pierdan la fe. Somos encargamos de guardar la fe de los fieles, de protegerla. Van a perder la fe… incluso nuestros tradicionalistas. Incluso nuestros tradicionalistas no tendrán ya la fe en Nuestro Señor Jesucristo. ¡Ya que esta fe se pierde! Se pierde en los sacerdotes, se pierde en los obispos.”

(Mons. Lefebvre. Conferencia del Martes 15 de abril de 1986 en Econe).

Estimado lector, solo se nos ocurre pedirle que se arme de paciencia para recorrer entuertos laberínticos en un presente cada vez más y más confuso. Por eso es que insistimos con las citas de Mons. Marcel Lefebvre que encabezan este trabajo. Creemos que es cada vez más urgente y necesario meditar acerca de ellas, que no por nada nos las ha dejado el venerable Fundador de la FSSPX.

Diversos sitios repiten y multiplican en la web comentarios acerca de la última y extensa (una hora y cuarenta minutos) conferencia de Mons. Fellay, dada en Ontario, Canadá el 28 de Diciembre de 2012.

En la mencionada conferencia, Mons. Fellay no ha hecho otra cosa que ratificar el curso. Puede resumirse en esto:

Está claro que todavía le gustaría (a Mons. Fellay) un acuerdo, si tan sólo los modernistas en Roma estuvieran listos para ser tan flexibles y diplomáticos como él. Pero como están las cosas, todo está bloqueado. Por lo tanto, si no hay acuerdo hasta ahora, es porque Roma no lo quiere, y no por causa de una falta de esfuerzo de parte del Superior General.

Ahora bien, en la mencionada conferencia, Mons. Fellay pronunció estas palabras que no podían pasar desapercibidas:

“¿Quién, durante ese tiempo, fue el más opuesto a que la Iglesia reconozca la Fraternidad? Los enemigos de la Iglesia. Los judíos, los masones, los modernistas…”.

Lo grave de estas palabras es que Mons. Fellay diga que la IGLESIA no reconoce a la Fraternidad. Es evidente que la IGLESIA de la que habla es la OFICIAL y CONCILIAR. Está bien claro, entonces, que se lamenta de no ser reconocido por esa iglesia, que NO ES la Iglesia Católica, salvo en apariencia, pero no para Mons. Fellay. Para el, “ESO” ES LA IGLESIA CATÓLICA.

Mons. Fellay sigue viéndose a sí mismo como EXCLUÍDO de la Iglesia. Mons Fellay se ve a si mismo en situación de CISMA y, obviamente, a la FSSPX también.

La cuestión es ésta: ¿Dónde está la Iglesia? ¿Está en Roma? ¿Está en la FSSPX? Decimos si ESTÁ aquí o allí de modo EXCLUYENTE.

La cuestión no es un mero detalle: Si de forma EXCLUYENTE la Iglesia de Cristo está en ROMA, la FSSPX es cismática, sin vueltas.

Si tanto Roma como la FSSPX ESTÁN en la Iglesia de Cristo, ¿entonces dónde quedan los afanes de Mons. Fellay en pos del tan anhelado reconocimiento?

En definitiva ¿Qué es la Iglesia para Mons. Fellay?

“A la Iglesia católica pertenecen todos los bautizados según sus ritos propios y que no hayan realizado un acto formal de apostasía.”

¿Es correcta la frase anterior?

Estamos haciendo un ejercicio. Es solo eso. Un pensar en voz alta como si estuviéramos charlando. El ejercicio podría proseguir de este modo:

Mons. Fellay, NO PUDO, salir de su CISMA PERSONAL. Y por supuesto, Mons. Fellay no pudo sacar a sus fieles del cisma en el cual ÉL CREE que están. Y se lamenta… vaya si lo hace. Desde hace meses pasea su lamento por todas partes en intragables conferencias de casi dos horas para contar sus desventuras, el “engaño” del que fue víctima, etc. Pero no es sólo Mons. Fellay el que quería el acuerdo.

Muchos fieles TRADIS quieren obtener su “carta de ciudadanía” en la Iglesia Oficial. Nada les importa si eso los equipara con los KIKOS, que por estos días también pugnan por ser reconocidos con sus “particularidades”, o a los pentecostalismos carismáticos mas aberrantes, con tal de poder decirle a sus amigos “ahora somos reconocidos por el papa”, o simplemente para sentirse “adentro” y no “afuera”, sin importarles demasiado “adentro” o “afuera” de qué cosa es que se trata, si de la Iglesia Católica o de lo que aparenta ser la Iglesia Católica.

Pero no se pudo. El anhelado ACUERDO no pudo concretarse. Y me alegro de que no se haya podido. No me pasa lo mismo que a un amigo mío que dice que hubiera sido mejor si se llegaba a un acuerdo porque las cosas estarían más claras. Puede ser, pero a mi me encanta que no se haya podido. Porque eso es lo que querían Benedicto XVI, Modernista, Liberal y Revolucionario ocupante de la Sede de Pedro y Mons. Fellay, a quien no voy a agregar nuevos epítetos a los que ya conocemos y estamos acostumbrados.

El GRAN CUCO que se agita ante los ojos de muchos de los fieles en la FSSPX y aquello con lo que se presiona y ha influido más fuertemente en ellos, es el SEDEVACANTISMO. Una suerte de estigma o algo así como una maldición en la que se puede caer si no anda uno con cuidado, pero que en definitiva es tan sólo una OPINION TEOLOGICA.

Con el SEDEVACANTISMO puesto como por debajo, cual si se tratara del mismísimo fuego del infierno, se empujó a los fieles (no a todos, pero sí a muchos) a levantar la mirada, mostrándoles que la única salida para evitar el averno era… EL ACUERDO.

Un ACUERDO en condiciones tales en las que se pudiese seguir criticando al CVII, al Modernismo, a los Obispos, que por desgracia gobiernan las diócesis (cada uno sabe del suyo propio) y a los curas párrocos, que devastaron, devastan y continuarán devastando las almas en nuestras parroquias… ¿QUÉ MAS DA? !!!

Pero, no pudo ser. Porque Benedicto XVI ha puesto las cosas en su sitio. NEGRO SOBRE BLANCO, hay que aceptar TODO el CONCILIO y aceptar la Misa Nueva. Y si no… NIENTE !!!

Pero, volvamos a la frase, “A la Iglesia católica pertenecen todos los bautizados según sus ritos propios y que no hayan realizado un acto formal de apostasía”.

Ahora pongámosla enfrente de esta otra:

“Usted no tiene derecho alguno de hacer la distinción entre la doctrina y lo pastoral que utiliza para fundamentar su aceptación de ciertos textos del Concilio Vaticano II y su rechazo de los demás. Es cierto que los asuntos decididos en cualquier Concilio no hacen necesario un asentimiento de la misma calidad; sólo lo que el Concilio afirma en sus “definiciones” como una verdad de fe o como ligado a la fe requiere el asentimiento de la fe. Sin embargo, el resto también forma parte del magisterio solemne de la Iglesia, para que aceptado con confianza y sinceridad sea puesto en práctica por todos los católicos.”

(Epi stle Cum te , Octubre 11,1976 Notitia # 12, 1976)

Esta última fue pronunciada por PABLO VI dirigiéndose a Mons. Lefebvre, amonestándolo, llamándole la atención, “poniéndole los puntos” diríamos nosotros.

Y Pablo VI… tenía razón. En tanto y en cuanto y conforme a DERECHO él, amonestaba a un Obispo Católico a que aceptase lo que él procuraba trasmitir. Y si Pablo VI era Papa y Mons. Lefebvre como tal lo tenía, obviamente debía someterse.

A menos que…

A menos que lo que estuviera proponiendo NO FUERA DOCTRINA CATÓLICA y que, volviendo a la primera frase, signifique “un acto formal de apostasía”.

MONS. LEFEBVRE

Volvamos a las declaraciones de Mons. Lefebvre que se encuentran en el principio de este trabajo.

El Fundador de la FSSPX se preguntaba con razón en 1986:

“¿El Papa es aún Papa cuando es hereje?” Claramente se ve que no esquivaba la cuestión.

“Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa. No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero parece, sí, a primera vista, que es imposible que un Papa sea hereje pública y formalmente.”

Lo que manifestaba Mons. Lefebvre con mucha y piadosa preocupación y prudencia, es aplicable también, por supuesto, a Benedicto XVI.

Y más vale que lo sea aun para los mismos acuerdistas y hasta para Mons. Williamson y sus aliados en la nueva aventura de la “Fraternidad San Pio X de Estricta Observancia”, o “Iniciativa de San Marcelo”, porque de no ser así, todos ellos, ambas “FRATERNIDADES”, inevitablemente ya, ni siquiera podrían alegar el famoso “estado de necesidad” con el objeto de darle un marco de legitimidad a sus actividades. ¿Qué necesidad habría si la Iglesia tiene una Doctrina surgida del Concilio Vaticano II que debe ser aceptada en un 95%? ¡¡¡ Vamos… ese 5% restante no es excusa suficiente para estar metidos en un cisma !!!

Es inevitable. Me viene a la mente esa frase, sorprendente en verdad, pronunciada por Mons. Fellay durante su conferencia
a los Priores de Francia el 9 de noviembre de 2012 en París: “Os haré reír, pero realmente pienso que nosotros, los cuatro obispos, somos de la misma opinión”.

“Os haré reir…”. Plenamente conciente de lo que parece ser un absurdo (hacía apenas unos días que acababa de expulsar a Mons. Williamson de la FSSPX), no tiene el más mínimo problema en espetarles a los Priores franceses lo que parece un chiste… Uno puede preguntarse con todo el derecho del mundo si esto no fue una burla abiertamente y en la misma cara de los Priores.

Aunque… es imposible no pensar: ¿NO SERÁN DE LA MISMA OPINIÓN, NOMÁS?

En todo caso, esa opinión que involucra a los cuatro obispos es una que contrasta con la de Mons. Lefebvre.

Y es una opinión que al menos hasta hace muy poco llevaba a Mons. Fellay a interrogar a los otros tres obispos acerca de si todavía creían que el Papa era el Papa… o a preguntarles si creían aún en la Iglesia…

Y es la misma opinión que también ha llevado a Mons. Williamson a decir hace muy poco, que es un deber y una bendición HONRAR LOS CARGOS de la jerarquía eclesiástica… esa misma jerarquía que puede y debe ser denunciada por apostasía.

Pero retornemos al Fundador de la FSSPX:

¿SE EQUIVOCÓ MONS, LEFEBVRE?

Se me dirá: “Mons. Lefebvre puede haber dicho lo que dijo, pero después fue a Roma, aceptó la visita de los enviados por Roma a sus seminarios y llevó adelante unas conversaciones”

Y bien, sí, lo hizo. No voy a ser yo quien diga nada al respecto. Usando sus propias palabras diré que respecto de si Mons. Lefebvre se equivocó o no, “YO NO SE; NO ZANJO”y también con las propias palabras del Arzobispo diré que: “Pero pueden plantearse la cuestión ustedes mismos. Pienso que todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión”.

Fue Monseñor Lefebvre mismo el que manifestó también en referencia a esas conversaciones con Roma, que había ido demasiado lejos y fue él mismo el que dijo que ya no volvería ni siquiera a intentarlo, a menos que Roma se convierta, claro.

Es el mismo Mons. Lefebvre, el que nos está diciendo DÓNDE ESTUVO EL ERROR, SU ERROR, y no nos dice que ese error haya estado en aquellas palabras donde se interroga respecto de si Juan Pablo II era o no era Papa, sino en haber llevado adelante ese diálogo con Roma que, según sus propias palabras, “…ha perdido la fe, mis queridos amigos. Roma está en la apostasía. Estas no son palabras en el aire. Es la verdad. Roma está en la apostasía… Han dejado a la Iglesia… Esto es seguro, seguro, seguro.”

Mons. Lefebvre, lejos de aceptar un acuerdo con los romanos, ROMPIÓ el compromiso que había firmado con ellos, dio un portazo y se fue, y poco después llevó a cabo las CONSAGRACIONES EPISCOPALES, juntamente con Mons. De Castro Mayer.

Pregunto: Eso, ¿No es JUZGAR AL PAPA? ¿No implica juzgar que el Papa está en el error y por lo tanto decidir oponerse a lo que el Papa quiere y propone?

Pregunto: ¿Cómo se hace para saber que el Papa está en el error sin JUZGAR sus actos, palabras, etc?

Pregunto de nuevo: ¿Cómo pudo Mons. Lefebvre decir que “Roma está en la apostasía” SIN haber hecho un JUICIO sobre la persona del Papa?

¿JUZGAR AL PAPA?

Me apresuro a decir que no estamos tratando de descubrir la pólvora. Mons. Lefebvre en 1986 sugería, a pesar de cierta resistencia de algunos de sus colaboradores, que todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión de si es posible que el papa no sea el papa. No lo digo yo, entonces. Solamente intento ir en la dirección que planteaba Mons. Lefebvre acerca de este problema.

¿Podemos lo fieles juzgar al PAPA?

Es algo asumido que no, que NO PODEMOS.

¿Podemos los fieles discernir si lo que el Papa enseña es o no es católico?

Entendemos que SÍ, que PODEMOS.

¿y si el Papa estuviera enseñando una Doctrina contraria a la Fe Católica?

Podemos RESISTIR. Aunque resistir a un Papa… Mmm

Pero, ¿entonces?

Podemos OPONERNOS, dicen…

¿OPONERNOS A UN PAPA? Parece peor aun….

Pero, ¿entonces?

Sólo para que conste, el Magisterio Ordinario es vinculante para la conciencia y al declarar que la totalidad del contenido de los documentos del Concilio Vaticano II forman parte del magisterio solemne, claramente tal declaración lleva de suyo que – si Pablo VI fue Papa – están dadas todas las señales de la infalibilidad. Y lo mismo ocurre con Juan Pablo II.

Sin embargo, no puede tomarse como declaración lo dicho en una audiencia privada, y en contra de las declaraciones oficiales durante el Concilio sobre su no vinculación y su condición de “PASTORAL”; eso forma parte de otra discusión lo mismo ocurre con que luego se haya intentado dar un carácter DOGMATICO a lo que nunca lo tuvo.

Por lo tanto no estoy diciendo que Pablo VI NO FUE PAPA. Solamente digo cuales son las condiciones y los hechos.

Juan Pablo II ha expresado su pleno acuerdo con Pablo VI a quien consideraba como su “padre espiritual”, y ha señalado que el Concilio estaba “inspirado por el Espíritu Santo”, y que la obediencia “al Concilio es la obediencia al Espíritu Santo”. En muchas oportunidades, ha indicado que el Concilio Vaticano II es “la enseñanza auténtica de la Iglesia.” Es evidente que a sus ojos negarse a aceptar el Concilio II es equivalente a “pecar contra el Espíritu Santo.”

Nadie puede dudar que lo mismo se aplica para el caso de Benedicto XVI. Entonces en tanto que como PAPA le confirma a Mons. Fellay que la FSSPX DEBE aceptar TODO el CVII y el Novus Ordo sin chistar; Mons. Fellay DEBE someterse.

Se puede decir que como estos papas conciliares tienen una extraña manera de creer en los Dogmas, respecto del Dogma de la Infalibilidad Pontificia también su manera de entenderlo es extraña y que, por lo tanto, tal vez ni siquiera crean ellos mismos en que están comprometiendo su infalibilidad cuando Gobiernan, Enseñan y Santifican. Puede ser… pero eso es el acabose, porque se está diciendo que no creerían con FE CATOLICA y se estarían apartando del sentido católico en materia de Fe.

Esto último sería un intento de salvar la cuestión intentando preservar el ejercicio del triple poder de los papas conciliares… de SI MISMOS, pero es un intento que concluye a mi entender en el mismo lugar que se pretendería evitar.

De acuerdo con los teólogos cuando el Papa habla, es nuestro Señor El que habla – enseña, gobierna y santifica – éstas son las notas de su autoridad, la base de su triple corona, y decir que no las ha utilizado parece absurdo. Cuando designa a sus obispos y les otorga jurisdicción o al declarar que el Novus Ordo Missae es el modo en que debe celebrarse la Misa en todas partes, o cuando promulga los documentos del Vaticano II, o cuando promulga cada nueva encíclica, lo hace en la forma suprema del Magisterio, luego, está gobernando, está santificando y está enseñando.

Pero… ¿lo están haciendo de ese modo los Papas Conciliares? Son sus mismas palabras y actitudes las que hacen que pueda ser puesto en duda.

La clave parece ser esta: No es nuestra tarea determinar que cosa sea conforme a la Tradición, pero si lo es distinguir si algo se aparta de la misma y seguir lo que ha sido declarado infaliblemente como conforme a la Tradición. De este modo dejamos entonces que sea el Magisterio Perenne de la Iglesia el que juzgue.

Pablo VI le dijo a Mons. Lefebvre que no era su tarea (la de Mons. Lefebvre) determinar qué era y qué no era tradicional y Benedicto XVI le dijo a Mons. Fellay exactamente lo mismo, aunque con otras palabras y de otra manera.

Pero en ambos casos es el Magisterio Perenne de la Iglesia Católica el que juzga e ilumina el camino que se debe seguir. Ese camino es el que ha seguido Monseñor Marcel Lefebvre.

Llegados a este punto se hace necesario preguntar… todos esos fieles que quisieran poder decirles a sus amigos y familiares “ahora somos reconocidos por el papa”, ¿son concientes de que este Papa, besa “sagrados” coranes, destruye tradiciones inmemoriales, profiere herejías casi constantemente, es modernista y por lo tanto mezcla esas herejías con doctrina ortodoxa, beatifica herejes, da la comunión en la mano, JAMÁS celebra el antiguo Ordo Missae, le da la comunión a herejes, etc, etc.?

LO QUE NO SE COMPRENDE.

Lo que no se comprende en todo este asunto es que la Iglesia Conciliar (un nombre que escogieron para sí mismos) es una religión nueva y diferente. No es la religión católica. El argumento que señala que “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” es cierto, pero es cierto únicamente y aplicable también únicamente a la verdadera Iglesia Católica que, como tal, no podrá ser destruida “Hasta la consumación del mundo”, y Dios estará con ella (es Su promesa). También sabemos que en los “últimos tiempos”, sólo un pequeño rebaño seguirá siendo católico, y obviamente creemos que es con este remanente que Dios permanecerá. Estas declaraciones bíblicas son verificadas por el hecho de que actualmente en todo el mundo hay un número pequeño pero significativo de católicos tradicionales que rechazan la Iglesia Conciliar y mantienen la verdadera fe.

Denominar a este remanente, que no ha cambiado su fe católica o las prácticas de su religión, que no acepta las reformas conciliares (ninguna) y que se resiste a TODO TIPO DE ACUERDO con la Roma Apóstata, llamarlo “rebelde”, “cismático” o sujeto a anatemas, sería evidentemente absurdo.

Pues bien, eso es precisamente lo que hacen explícitamente Mons. Fellay y las autoridades de la FSSPX cuando agitan el CUCO del sedevacantismo delante de los fieles, y también implícitamente cuando expresan (como Mons. Fellay) una frase como ésta: “¿Quién, durante ese tiempo, fue el más opuesto a que la Iglesia reconozca la Fraternidad? Los enemigos de la Iglesia. Los judios, los masones, los modernistas…”.

Y volvimos al principio.

Porque las acrobacias del P. Rostand en el sitio web de la FSSPX en los EEUU pueden hacer los más increíbles esfuerzos para intentar “lavar” las declaraciones de Mons. Fellay intentando evitar lo que no han podido, pero ni siquiera intentaron lavar esta enormidad contenida en esta conclusión desafortunada y de lo cual Mons. Fellay se lamenta: LA IGLESIA NO HA RECONOCIDO A LA FSSPX.

Gravísimas palabras. Preocupantes en cuanto a lo que piensa Mons. Fellay respecto de lo que es la Iglesia. Terribles en sus consecuencias.

De haber habido ACUERDO, todos aquellos que rechazan el mismo, todos los que persisten en no aceptar el Novus Ordo Montiniano, los que rechazan Lumen Gentium, Nostra Aetate, Gaudium et Spes, etc. Los que rechazan el “levantamiento de las excomuniones a los cuatro obispos”, los que rechazan el Motu Proprio, todos hubieran caído bajo el “anatema” y la “excomunión” con el aval de Mons. Fellay y los acuerdistas que lo siguen. Me atrevo a decir que todos hubiéramos sido tachados de SEDEVACANTISTAS (crasos, teóricos, prácticos, semi-sedevacantistas, y otras variantes más) y condenados por eso, muchos sin ser sedevacantistas, pero no obstante, todos hubiéramos sido “excomulgados”… al menos por un Mezingen más papista que el Papa.

OTRAS CONSECUENCIAS.

Por supuesto que Mons. Fellay quedó también expuesto a otros consecuentes e inevitables ataques y acusaciones.

De hecho, lo demuestra el torpe intento que hizo el portal de la FSSPX, Distrito de los Estados Unidos, cuando trata así de “lavar” esas expresiones “fellaynescas” de connotaciones “políticamente incorrectas” (entiéndase que cuando decimos incorrectas decimos INCORRECTAS PARA EL ESTABLISHMENT JUDEO-MASÓNICO).

Sin embargo mi opinión personal es que Mons. Fellay debiera rogarle (al P. Rostand, superior de ese Distrito): “por favor, no aclares más, que oscurece”…

Obviamente, tal y como era de esperar, Roma se ha manifestado al respecto y con su habitual coherencia (son consecuentes consigo mismos… y con el error en que se perpetúan) se ha expresado a través del Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, de esta manera.

Mons. Fellay y otros en la cofradía que gobierna la FSSPX supieron ser muy críticos de Mons. Williamson cuando este hiciera aquellas famosas declaraciones sobre el holocuento que tanto molestaron a los hijos de… de Israel y que empañaron, lo digan o no, las relaciones bilaterales entre Roma y Menzingen y que llevaron finalmente hasta la expulsión de Williamson. En su momento repetían que Mons. Williamson había cometido un grave error, había sido muy imprudente y le había hecho un gran daño a la FSSPX.

Bueno, Mons. Fellay ha cometido entonces un error (si es que lo fue) de similares características en todo caso. Este “error” no es otro que decir algo que molesta a los judíos y sus hijos de la Iglesia Conciliar. No importa si lo que se dice es o no es verdad; no interesa cuál sea la cuestión, porque NADA puede decirse que sea siquiera levemente incomodo para ese poder judio.

Por si hay alguien al que no le suene demasiado bien eso de “los judíos y sus hijos de la Iglesia Conciliar”: ¿No ENSEÑA acaso Benedicto XVI que los judíos son sus padres en la fe de él?… ¿No lo son de los que están en comunión con la Iglesia Conciliar? En todo caso uno puede estar seguro de que por lo menos “los tienen de hijos”.

Si Mezingen para purgarse a sí misma del “pecado” de contar en sus filas con un “negacionista” debió en su momento sacrificar a Mons. Williamson, ¿no debería empezar a preocuparse al menos un poco Mons. Fellay?

Para concluir: creemos que siempre hay razones más profundas detrás de las declaraciones del Superior General. El tiempo lo mostrará. No se debe perder de vista que, Mons. Fellay demuestra una gran frustración por no haber alcanzado un acuerdo con Roma. Un acuerdo práctico.

Esa pequeña frase en medio de las largas declaraciones de Mons. Fellay en Ontario parece imprudente en orden a los objetivos del grupo que gobierna la FSSPX. No parecen ajustarse al derrotero oficial de la FSSPX de los últimos años. Pero Mons. Fellay “no se corta solo”. Para cualquiera que tenga un mínimo de experiencia en cuestiones institucionales o de poder resultará inadmisible siquiera considerar esa posibilidad.

Como dice mi amigo… “el que a Mons. Fellay lo “compra” por torpe o ingenuo se va a llevar una terrible sorpresa con ese obispo prolijo, cuidadoso y astuto”.

OSKO

Visto en:  http://radiocristiandad.wordpress.com/

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