OSKO: LA DANZA DE LOS DOS TARTUFOS

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LA DANZA DE LOS DOS TARTUFOS

Tartufo: m. Persona hipócrita y falsa.

Impúdicas imágenes de dos prelados danzando en las anchas playas

modernistas, víctimas de la irradiación liberal…

y de su propia arrogancia.

Cuando leemos, a veces se nos ocurren cosas y le da a uno ganas de opinar o de decir quizás lo mismo pero de otra manera. Es lo que me ocurrió durante la lectura del “Cándido Tartufiado”.

Estaba en eso…, pero tuve ante mis ojos un nuevo artículo publicado por Radio Cristiandad y… se me quemaron los papeles.

Lo que ya había escrito era poco. Todo parece poco.

Es que se me vino una vergonzante imagen a la cabeza. Imaginaba a Mons. Fellay y a Benedicto XVI danzando al son de la música. Los veía a ambos, ya sin tapujos ni ambigüedades ni medias verdades, abiertamente mostrándose tal cual son.

Creo que algunos católicos de buena fe todavía hoy intentan desesperadamente “salvar la ropa”, tanto la de Benedicto como la de Fellay; pero ellos, hace rato que danzan completamente desnudos en las suaves y templadas playas de la Iglesia OFICIAL y CONCILIAR, alborozados ambos por motivaciones distintas pero EN EL MISMO ESPÍRITU.

No bailan tomados de la mano (sería una fea imagen además, que prefiero evitar a los lectores… No quiero recordar a Montini), lo hacen separados, pero… no demasiado lejos entre sí. Y de vez en cuando, de pasada, es posible percibir algún guiño y/o sonrisa cómplice entre ellos.

Uno puede y debe arrepentirse de sus pecados, si es que quiere evitar la eterna condenación; y para eso hay mecanismos ordinarios que son los Sacramentos, pero ¿cómo redimir esa supuestasúper “candidez” en este Obispo Tarfufiano que es Mons. Fellay? Para ello habría que inventar un súper sacramento que lo redima y eso parece, al menos por el momento, imposible.

Digo por el momento, porque ¿quién sabe? Benedicto es capaz de cualquier cosa. Inventa“santidades ecuménicas”, inventa pesebres despojados, inventa nuevas formulaciones heréticas… ¿por qué no, entonces?

Aquí es donde entra el artículo de que hablaba.

El 2 de enero y como un regalito para el año que principia (ante el cual ya vamos viendo que podemos empezar a temblar por cómo ha comenzado), Benedicto XVI haciendo honor a su importante rol protagónico, (hay que ver que comparte cartelera casi en el mismo nivel con quien es también primerísima figura… no me refiero a Mons. Fellay ni a ningún prelado) en este drama del Fin de los Tiempos, abrió la boca y en Roma y en un rezo conjunto en la Basílica de San Pedro, incitó a los jóvenes de la comunidad protestante de TAIZÉ, a fomentar la unidad de los cristianos y, además,… vomitó una catarata interminable de herejías.

Ehhhhhh…!!! ya puedo escuchar un llamado de atención… ¿es para tanto? Juzgue el lector las palabras de Benedicto XVI, que puede leer AQUÍ.

No vamos a repetir lo que usted por sí mismo puede encontrar incluso en los medios que nada sospechables son de ser conservadores, (aunque también en esos está) o Tradis o “Lefebvristas”… (TODAVÍA NO ESTÁ, pero… ¿cuánto tardará Mons. Fellay?)

¿No se entiende, no?

Mons. Fellay, quiso y quiere aun, llevar a la FSSPX a “ESO” que representa Benedicto XVI.

¡Sí!, “ESO”.

¿Es Mons. Fellay un autista superdotado que además ha quedado medio “toromboleado” porque el sol le pegó fuerte en la cabeza?

Mons. Fellay podría ser un autista o haber padecido de una gran insolación que le provocara un estado de atontamiento. Lo que parece muy difícil de aceptar es que ese estado pueda llegar a ser permanente, y vaya si lo es a esta altura.

De eso quería escribir antes de leer el artículo sobre Benedicto XVI y los 40.000 jóvenes no católicos peregrinos de TAIZÉ.

¿Acaso serán los mismos soles los que han “fritado” los cerebros de Mons. Fellay y de Benedicto XVI?

¿Son sus cerebros los que están fritos?

En el artículo del “Cándido Tartufiado” se dice que: “en lo táctico, el Obispo Fellay saca algún beneficio del fracaso de las negociaciones. Incluso en el caso de una negociación terminada en el mejor interés para la Fraternidad, no habría sido seguido por todos los sacerdotes y los fieles. Una conciliación exitosa habría significado una explosión de sus tropas, minadas por meses de incertidumbre y muy divididas sobre el regreso a Roma. Se dio cuenta al fin de la primavera de 2012 que el equilibrio de poder dentro de su campo se volvió contra él, y de que sería aislado en caso de éxito de las conversaciones. El fracaso de las negociaciones evitó un golpe de estado en el Capítulo General de la Fraternidad de julio pasado” (Jean Mercier – La Vie – 13 de noviembre de 2012).

Esto es cierto. De haber habido acuerdo las cosas hubiesen sido sin dudas mucho más drásticas en todo sentido.

Pero es cierto también que hoy, en las filas de la FSSPX hay un ESTADO DE DESASOSIEGO MÁS GRANDE DE LO QUE LA MAYORÍA CREE. Un desasosiego que más bien puede ser denominado “rebelión”.

Sé que hay sacerdotes, que todavía se encuentran DENTRO de la FSSPX, que están caminando por el “borde”. Sé que algunos sacerdotes está ya francamente escandalizados.

Pero… NO BASTA CON ESTAR ESCANDALIZADO. Ya no alcanza con eso. Es necesario que se pronuncien con claridad. Porque deben comprender, es necesario que comprendan, que con ACUERDO o sin ACUERDO Mons. Fellay y su séquito de colaboradores continuarán destruyendo la obra de Mons. Lefebvre.

Me pregunto si éste regalo del 2 de enero, estas inauditas, increíbles, heréticas y blasfemas declaraciones del hombre de “CORAZÓN TRADICIONAL” (si no fuera tan trágico, movería a risa) ante 40.000 peregrinos PROTESTANTES, serán suficientes para que a muchos de esos que todavía creen, toleran, soportan o sufren a Mons. Fellay se les caiga la venda de sus ojos definitivamente.

“Os haré reír, pero realmente pienso que nosotros, los cuatro obispos, somos de la misma opinión”. (Monseñor Fellay, Conferencia a los Priores de Francia, el 9 de noviembre de 2012 en París). No, Mons. Fellay… usted ya no nos provoca risa; todo lo que usted puede provocar es tristeza; por el lamentable estado actual de la FSSPX, por la situación por la que pasan muchos fieles y sacerdotes y por la suerte de todas esas almas.

Y respecto de Benedicto XVI… también hay tradicionales a los cuales es necesario que se les caigan las vendas de los ojos y si no se les caen, se nos está empezando a convertir en una obligación hacer que se les caigan o incluso arrancárselas, predicando oportuna e inoportunamente al respecto.

Disculparán lo violenta que puede parecer esta imagen, pero ¿no derribarían con rudeza al suelo a quien inadvertidamente corre hacia una peligro, un abismo o su perdición? Porque de eso se trata… espero que se vaya comprendiendo.

Por eso, hay que empezar a decirlo, y para evitar que me cuelguen “cartelitos” lo mejor es hacerlo citando a Mons. Lefebvre; de este modo, el cartelito tendrán que colgárselo a él… si es que se atreven:

“Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo, que creo no se planteó jamás en la Iglesia: que quien está sentado en la Sede de Pedro participe en cultos de falsos dioses; creo que esto no sucedió jamás en toda la historia de la Iglesia. ¿Qué conclusión deberemos quizás sacar dentro de algunos meses ante estos actos repetidos de comunión con falsos cultos? No lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa. No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero parece, sí, a primera vista, que es imposible que un Papa sea hereje pública y formalmente”. Monseñor Lefebvre,
Sermón del Domingo de Pascua del 30 de marzo de 1986.

“Entonces el problema se plantea.

Primer problema: la communicatio en sacris.

Segundo problema: la cuestión de la herejía.

Tercer problema: ¿el Papa es aún Papa cuando es hereje?

¡Yo no sé, no zanjo! Pero pueden plantearse la cuestión ustedes mismos. Pienso que todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión. No sé.

Entonces, ahora, ¿es urgente hablar de esto?…

Se puede no hablar, obviamente… Podemos hablar entre nosotros, privadamente, en nuestras oficinas, en nuestras conversaciones privadas, entre seminaristas, entre sacerdotes…

¿Es necesario hablar a los fieles? Muchos dicen: — No, no habléis a los fieles. Van a escandalizarse. Eso va a ser terrible, eso va a ir lejos…

Bien. Yo dije a los sacerdotes, en París, cuando los reuní, y luego a vosotros mismos, ya os había hablado, yo dije: pienso que, muy suavemente, es necesario, a pesar de todo, esclarecer un poco a los fieles…

No digo que sea necesario hacerlo brutalmente y lanzar eso como condimento a los fieles para asustarlos… No. Pero pienso que, a pesar de todo, es una cuestión precisamente de fe. Es necesario que los fieles no pierdan la fe. Somos encargamos de guardar la fe de los fieles, de protegerla.

Van a perder la fe… incluso nuestros tradicionalistas. Incluso nuestros tradicionalistas no tendrán ya la fe en Nuestro Señor Jesucristo. ¡Ya que esta fe se pierde! Se pierde en los sacerdotes, se pierde en los obispos.” (Mons. Lefebvre. Conferencia del Martes 15 de abril de 1986 en Econe)

“Roma ha perdido la fe, mis queridos amigos. Roma está en la apostasía. Estas no son palabras en el aire. Es la verdad. Roma está en la apostasía… Han dejado a la Iglesia … Esto es seguro, seguro, seguro.” (Retiro. Conferencia, 4 de septiembre de 1987, Ecône)

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