TAIZÉ: Benedicto XVI llama a la unidad de religiones

1356842508-pope-benedict-xvi-celebrates-prayer-with-the-pilgrims-from-taiz_1699480

EN UNA CASI INCONTABLE SUCESIÓN DE HEREJÍAS, BENEDICTO XVI DA MUESTRAS MÁS CLARAS DE SUS “OBJETIVOS DE PONTIFICADO”: “EL FUEGO DE LA SANTIDAD ECUMENICA”; “EXPERIENCIA PERSONAL DE CRISTO”; “TESTIGO INCANSABLE DEL EVANGELIO DE LA PAZ Y DE LA RECONCILIACIÓN”. RECORDEMOS QUE SE TRATA DE JÓVENES ENROLADOS EN LA “FE FANTÁSTICA” DEL PROTESTANTE HNO. ROGER ( AL QUE RATZINGER LE DIO LA COMUNIÓN EN LAS EXEQUIAS DE JP II. POR MOMENTOS EL DESCONCIERTO ES TOTAL. PARECE ESTAR HABLANDO PARA ALGUNA AGRUPACIÓN DE JÓVENES CATÓLICOS COMPROMETIDOS. PERO NO. EL MENSAJE ES “UNIVERSAL”, “ECUMÉNICO”, “TRIPUNTE” E “ILLUMINATI”.

Dijo que la Iglesia católica sigue buscando caminos para la reconciliación de todas las religiones.

Benedicto XVI saludó hoy a unos 40.000 miembros de la comunidad de Taizé en Roma y en un rezo conjunto en la Basílica de San Pedro instó a los jóvenes a fomentar la unidad de los cristianos. Aseguró que también la Iglesia católica sigue buscando caminos para la reconciliación de todas las religiones. Saludos especiales fueron dirigidos a los protestantes y ortodoxos presentes. El encuentro de jóvenes europeos de la comunidad de Taizé, que dura seis días, reúne a varias decenas de miles de católicos y evangélicos en Roma.

Bajo el lema “Ruta de peregrinaje de la confianza” se realizan oraciones conjuntas y se discute sobre temas sociales y políticos.

Cada año, unos 200.000 jóvenes peregrinan a la comunidad ecuménica de Taizé, en Francia. Esta comunidad fue fundada en 1949 por el francés Roger Schutz.

El encuentro europeo es parte de una “Ruta de peregrinación de la confianza sobre la Tierra”, que la comunidad organiza desde hace 35 años a fines de año en diferentes ciudades europeas.

El año pasado Berlín fue la ciudad anfitriona de la reunión, que anteriormente tuvo lugar en Rotterdam, Posen, Bruselas y Ginebra, entre otros.

A las seis de la tarde del sábado 29, en el pórtico de la basílica vaticana, Benedicto XVI presidió un momento de oración con los jóvenes peregrinos llegados a Roma con motivo del XXXV Encuentro Europeo de Jóvenes, convocado por la Comunidad de Taizé, que se celebra en la capital desde el 28 y acabrá el 2 de enero.

Tras unas palabras de saludo del hermano Alois, prior de la Comunidad de Taizé, el papa dirigió a los jóvenes reunidos en la plaza de San Pedro el discurso que ofrecemos a continuación:

Gracias, querido hermano Alois por su palabras cálidas y llenas de afecto.

Queridos jóvenes, queridos peregrinos de la confianza, ¡bienvenidos a Roma!

Habéis venido muy numerosos, de toda Europa y también de otros continentes, para orar ante las tumbas de los santos apóstoles Pedro y Pablo. En esta ciudad, en efecto, ambos han derramado su sangre por Cristo. La fe que animaba a estos dos grandes apóstoles de Jesús es también aquella que los ha puesto en camino. Durante el año que está por iniciar, os proponéis liberar las fuentes de la confianza en Dios para vivirlas en lo cotidiano. Me alegro de que, de esta manera, encontréis la intención del Año de la fe iniciado en el mes de octubre.

Es la cuarta vez que celebráis un Encuentro europeo en Roma. En esta ocasión, quiero repetir las palabras que mi predecesor Juan Pablo II pronunció a los jóvenes durante vuestro tercer Encuentro en Roma: «El Papa se siente profundamente comprometido con vosotros en esta peregrinación de la confianza sobre la tierra… También yo estoy llamado a ser un peregrino de la confianza en nombre de Cristo» (30 diciembre 1987).

Hace poco más de 70 años, el Hermano Roger dio vida a la comunidad de Taizé. Ésta sigue viendo venir hacia ella a miles de jóvenes de todo el mundo, en búsqueda de dar un sentido a sus vidas. Los Hermanos los acogen en su oración y les ofrecen la oportunidad de hacer experiencia de una relación personal con Dios. Para sostener a estos jóvenes en su camino hacia Cristo, el Hermano Roger tuvo la idea de iniciar una peregrinación de la confianza sobre la tierra.

Testigo incansable del Evangelio de la paz y de la reconciliación, animado por el fuego de un ecumenismo de la santidad, el Hermano Roger alentó a todos aquellos que pasan por Taizé a que se conviertan en buscadores de comunión. Lo dije al día siguiente de su muerte:

«Tenemos que escuchar desde dentro su ecumenismo vivido espiritualmente, y dejarnos conducir por su testimonio hacia un ecumenismo verdaderamente interiorizado y espiritualizado».

Siguiendo sus huellas, sed portadores de este mensaje de unidad. Les aseguro el compromiso irrevocable de la Iglesia católica para proseguir con la búsqueda de caminos de reconciliación para llegar a la unidad visible de los cristianos. Y esta tarde quiero saludar con un afecto del todo especial a cuantos, entre vosotros, son ortodoxos o protestantes.

taize-e1326217606507

Hoy Cristo os hace la pregunta que dirigió a sus discípulos: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» A esta pregunta, Pedro, ante cuya tumba nosotros nos encontramos en este momento, respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16,15-16). Y toda su vida fue una respuesta concreta a esta pregunta. Cristo desea recibir también de cada uno de vosotros una respuesta que venga no de la obligación ni del miedo, sino de su profunda libertad. Respondiendo a esta pregunta vuestra vida encontrará su sentido más fuerte. El texto de la Carta de San Juan que acabamos de escuchar nos hace comprender con gran sencillez y en modo sintético cómo dar una respuesta: «Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros» (3,23). ¡Tener fe y amar a Dios y a los demás! ¿Qué cosa existe que sea más exaltante? ¿Qué cosa que sea más bella?

Durante estos días en Roma, podéis dejar crecer en vuestros corazones este sí a Cristo, aprovechando especialmente los largos tiempos de silencio que ocupan un lugar central en vuestras oraciones comunitarias, después de la escucha de la Palabra de Dios. Esta Palabra, dice la Segunda Carta de Pedro, es «como una lámpara que brilla en un lugar oscuro», que hacéis bien en guardar hasta que «despunte el día y aparezca el lucero de la mañana en sus corazones» (1,19). Vosotros ya lo habéis entendido: si el lucero de la mañana debe surgir en vuestros corazones es porque no siempre está presente. En ocasiones el mal y el sufrimiento de los inocentes crean en vosotros duda y perturbación. Y el sí a Cristo puede hacerse difícil. ¡Pero esta duda no hace de ustedes no creyentes! Jesús no ha rechazado al hombre del Evangelio que gritó: «Tengo fe pero dudo. ¡Ayúdame!» (Mc 9,24).

Porque en este combate vosotros no perdéis la confianza, Dios no os deja solos y aislados. Él nos da a todos la alegría y el consuelo de la comunión de la Iglesia. Durante su permanencia en Roma, gracias especialmente a la generosa acogida de tantas parroquias y comunidades religiosas, estáis haciendo una nueva experiencia de Iglesia. Al regresar a casa, en vuestros diversos países, os invito a descubrir que Dios os hace corresponsables de su Iglesia, en toda la variedad de las vocaciones. Esta comunión que es el Cuerpo de Cristo tiene necesidad de vosotros y vosotros tenéis en Él su propio lugar. A partir de sus dones, de aquello que es específico de cada uno de ustedes, el Espíritu Santo plasma y hace vivir este misterio de comunión que es la Iglesia, para transmitir la buena noticia del Evangelio al mundo de hoy.

Con el silencio, el canto ocupa un lugar importante en sus oraciones comunitarias. Los cantos de Taizé llenan en estos días las basílicas de Roma. El canto es un apoyo y una expresión incomparable de la oración. Cantando a Cristo, os abrís también al misterio de su esperanza. No tengáis miedo de adelantaros a la aurora para alabar a Dios. No quedaréis decepcionados.

Queridos jóvenes amigos, Cristo no os saca del mundo. Os manda allá donde falta la luz para que la llevéis a los demás. Sí, estáis llamados a ser pequeñas luces para cuantos os rodean. Con su atención a un reparto más equitativo de los bienes de la tierra, con el compromiso por la justicia y por una nueva solidaridad humana, ayudaréis a cuantos os rodean a comprender mejor cómo el Evangelio nos conduce al mismo tiempo hacia Dios y hacia los demás. De este modo, con la fe que tenéis contribuiréis a hacer surgir la confianza sobre tierra.

Estad llenos de esperanza. ¡Dios os bendiga con sus familiares y amigos!

Radio Vaticano

Visto en: http://radiocristiandad.wordpress.com/

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s