EL CÁNDIDO TARTUFIADO

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EL CÁNDIDO TARTUFIADO

Fuente: Antomodernisme.info

http://www.antimodernisme.info/info/?p=172

Traducción de Radio Cristiandad

Antimodernismo: después de nuestro DICI fuera de serie, el Padre Ludens nos acaba de enviar este drama en cinco actos, que resume perfectamente lo que todos los sacerdotes y fieles han experimentado durante el último año.

¡Recemos sin cesar al cielo para que la Fraternidad no reviva más una pesadilla semejante en el 2013!

EL CÁNDIDO TARTUFIADO

Drama en cinco actos,

por el Padre Ludens

“Quiero que se hable con sinceridad y que, como hombre con honor,

No se deje escapar ninguna palabra que no parta del corazón”.

Acto I

En las nubes, en dirección a la Sinagoga de Roma.

Escena 1: El Peregrino

Donde el Napoleón de la revolución conciliar revela sus planes.

En el avión de vuelta de su viaje a África, Juan Pablo II confió a Deutsche Tagespost, el 11 de mayo de 1989:

“Con el tiempo, tomé consciencia, siempre más precisamente, de la utilidad de estos viajes apostólicos para el desarrollo postconciliar. Dos tendencias se han desarrollado, sobre todo en Europa, que conllevan, tanto una como la otra, malos frutos. Una de ellas es el movimiento progresista, que aspira a un Vaticano III. La otra −que está simbolizado por el Arzobispo Lefebvre, pero no sólo por él, hay junto a él sacerdotes y laicos, como también personas piadosas− tenía miedo del renuevo que presentaba el Concilio Vaticano II. Y he aquí exactamente para qué sirven los viajes: ir al corazón de la Iglesia, en la realidad del pueblo de Dios, es decir, evitar que se llegue a un conflicto entre “derecha” e “izquierda”, entre el conservadurismo y el progresismo. Los viajes son servicios que deben aportar un elemento de equilibrio en la aplicación de las reformas del Concilio, por supuesto, a la luz de la Tradición. Y, por lo tanto, también deben tener como consecuencia que esas dos tendencias, si no desaparecen, sean por lo menos ser un poco marginados.”

Escena 2: El experto

Donde un fino zorro de la diplomacia vaticana y experto en modernismo entra en juego.

En noviembre de 1984, el Cardenal Ratzinger dio una entrevista de 14 páginas a la revista italiana Jesus.

Se le preguntó:

“¿Es que la situación en la Iglesia ha realmente cambiado?”

“Sí. El problema en los años 60 era de adquirir para la Iglesia los mejores valores expresados durante dos siglos de cultura liberal. Y, de hecho, hay valores que, incluso si han nacido fuera de la Iglesia, pueden encontrar su lugar en la visión que la Iglesia tiene del mundo, a condición de que estas ideas sean depuradas un poco y corregidas… Eso se ha hecho, es una cosa realizada. Pero ahora el clima es un poco diferente, se ha vuelto mucho peor en relación con el tiempo en el que se podía tener un optimismo bastante ingenuo. Así que ahora tenemos que encontrar un nuevo equilibrio”.

Acto II

En Provenza, el verano, alrededor del mediodía, donde el sol pega fuerte en la cabeza.

Escena única: El Cándido

Donde un autista superdotado canta su amor y su confianza en Roma.

“Pero también tenemos que confiar… Pienso que si hay garantías, esto quiere decir una estructura canónica suficientemente sólida… Cuando decimos que es necesario que tengamos la posibilidad de vivir, significa que es necesario que los fieles realmente puedan beneficiarse de todos los sacramentos, que es necesario que las comunidades religiosas también puedan tener esta garantía protectora. Y tengo suficientes palabras del Papa que muestran que verdaderamente es esta su voluntad. Desde el año 2005, en la audiencia de Castel Gandolfo, una de sus últimas palabras fueron: “Yo entiendo bien que la Fraternidad necesita protección”. Él sabe muy bien que en la Iglesia las cosas van mal. Ved, es esto lo que ha cambiado y que tenemos gran dificultad para comprender. Las autoridades de Roma entienden que hay una crisis en la Iglesia y que ellas están tratando de solucionar, pero la crisis es tan grande, tan profunda, que no se puede hacer mucho visiblemente. Pero ellas hacen cosas. Ellas tratan de conseguir poco a poco hacer salir la Iglesia de esta situación. No del todo, en dosis homeopáticas. Pero no se puede hacer mejor. Cuando usted está en un tren de alta velocidad que va a 300 km por hora, no le pida hacer giro de 90°… Ellos van a hacer un poquito y después otro poquito. Esto requiere una perspectiva a largo plazo que va más allá de un pontificado. Eso significa que hay que esperar que el próximo haga tanto bien como el anterior”. (¿Asís IV?) (Conferencia de Mons. Fellay, Saint-Pré, el 4 de mayo de 2012).

Acto III

En algún lugar, en un despacho al servicio del lobby sin nombre.

Escena única: El cándido tartufiado

Donde el jefe se despierta con un chichón en la cabeza, exclamando:

“Pero ¿desde cuándo la vida es sin dificultad?”

“El jefe lefebvrista fue sorprendido por la firmeza del Papa. El Papa se mantuvo firme, estimando, como lo había dicho en repetidas ocasiones, que el Concilio no era negociable. Es cierto que antes el Papa había tendido la mano a los lefebvristas en su deseo de sanar el cisma. En táctico, el Obispo Fellay saca algún beneficio del fracaso de las negociaciones. Incluso en el caso de una negociación terminada en el mejor interés para la Fraternidad, no habría sido seguido por todos los sacerdotes y los fieles. Una conciliación exitosa habría firmado la explosión de sus tropas, minadas por meses de incertidumbre y muy divididas sobre el regreso a Roma. Se dio cuenta al fin de la primavera de 2012 que el equilibrio de poder dentro de su campo se volvió contra él, y de que sería aislado en caso de éxito de las conversaciones. El fracaso de las negociaciones evitó un golpe de estado en el Capítulo General de la Fraternidad de julio pasado” (Jean Mercier – La Vie – 13 de noviembre de 2012).

Acto IV

Cerca de una tumba de un ser malhechor.

Escena única: el que impide dar vueltas en círculos

Donde un espíritu, que carece de realismo y de sobrenatural, acecha.

Monseñor Lefebvre, en una conferencia en Saint-Nicolas, el 13 de diciembre de 1984, hacía estas aclaraciones sobre la entrevista del Cardenal Ratzinger a la revisión Jesus:

“La respuesta es grave, espantosas semejantes tonterías, “que nacieron fuera de la Iglesia”; espantoso esto, espantoso; por lo tanto, el Concilio ha adquirido valores que venían de fuera de la Iglesia, ¡de la cultura liberal! Está claro; son los derechos del hombre, es la libertad religiosa, el ecumenismo. ¡Es satánico! Y el Cardenal dice: “Es una cosa cumplida, ahora tenemos que encontrar un nuevo equilibrio”. No dice que haya que quitar esos principios y esos valores que provienen de la cultura liberal, sino que es necesario encontrar un nuevo equilibrio. Este nuevo equilibrio es el Opus Dei. El equilibrio del Opus Dei es un equilibrio externo al tradicionalismo, un exterior de piedad, un exterior de disciplina religiosa, con ideas liberales. No hay forma de luchar contra los derechos humanos, contra el ecumenismo y la libertad religiosa, que es un derecho esencial del hombre, por supuesto, dispensándole de aportarle un ablandamiento exterior. Así, pienso que debemos juzgar de todos los actos de Roma actualmente en esta perspectiva, en la óptica del Cardenal Ratzinger: Mantener las ideas liberales, pero buscar un equilibrio. Así, para este equilibrio es necesario golpear un poco la teología de la liberación, un poco a los obispos franceses en ocasión del catecismo, es necesario dar, a los que tienen realmente nostalgia de la antigua misa, una pequeña satisfacción, ¡y he aquí! En última instancia, dan la impresión de querer volver a la Tradición, pero no tienen la voluntad. Entonces, es necesario advertir a nuestros fieles, de modo que no se dejen engañar, que no se dejen tomar por un exterior de reforma tradicional, pero que inevitablemente los llevaría a la adopción del liberalismo y las ideas liberales”.

Acto V

En el infierno, entre los demonios alegres que giran sin fin.

Escena única: un señor feudal Tartufo

Donde el que sabía leer entre líneas, al no escuchar más ruido en el pasillo,

se asusta, desciende de su línea de cresta y, al no saber dónde está el pedal del freno,

hace tal caída que se rompe los riñones.

Pero el hombre es un experto en el arte de las piruetas…

“Vuestra carta… carece de sobrenaturalidad y al mismo tiempo carece de realismo… En sí misma, la solución propuesta de una Prelatura personal no es una trampa. Esto se deduce, ante todo, de que la situación actual -abril de 2012- es muy diferente de la de 1988. Pretender que nada ha cambiado es un error histórico… No se imaginan qué dura ha resultado para nosotros su actitud de estos últimos meses… Desde hace algún tiempo ustedes tratan de imponerle su punto de vista -cada uno de manera diferente- incluso con tintes de amenaza” (Monseñor Fellay a los tres Obispos, el 14 de abril de 2012).

“Os haré reír, pero realmente pienso que nosotros, los cuatro obispos, somos de la misma opinión”. (Monseñor Fellay, Conferencia a los Priores de Francia, el 9 de noviembre de 2012 en París).

Lo ridículo no mata, y eso es una pena, porque ¡la Fraternidad sería aliviada, en el momento en que está, de un gran, de un gran problema!

De alienatione mentis et stultitia superiorum, libera nos Domine!

En efecto, entre 1988 y 2012, hubo un cambio histórico, pero no en Roma. Allá no han cambiado; mientras que en Menzingen:

“Esta situación concreta, con la solución canónica que se propone, es muy diferente de la de 1988. Y cuando comparamos los argumentos que Monseñor Lefebvre había dado en su época, concluimos que no hubiera dudado en aceptar lo que nos han propuesto”. (Monseñor Fellay a los tres Obispos, e 14 de abril de 2012).

Cuando se quiere imitar a Monseñor Lefebvre, no hay que seguirlo en lo que él mismo llamaba un error (el acuerdo de mayo 1988), sino en lo que hizo de él un héroe (las consagraciones de junio de 1988).

“Cuando se pretende ajustarse sobre una persona,

Es por los bellos lados que hay que asemejarse a ella,

Y no es en absoluto tomarla por modelo,

Monseñor, toser y escupir como ella”.

Moraleja de la historia

“Desmalece la virtud de sus apariencias,

No arriesgue jamás su estima demasiado temprano,

Y esté para ello en el medio que es necesario;

Cuídese, ¡si se puede!, de honrar la impostura,

Y al verdadero celo, por piedad, no le haga injuria”.

Visto en: http://radiocristiandad.wordpress.com/

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