SAN JUAN FISHER, Obispo y Mártir

22 de junio
SAN JUAN FISHER,
Obispo y Mártir
n. 1469 en Yorkshire, Inglaterra;
† 22 de junio de 1535 en Inglaterra

Era libre respecto de todos
y de todos me hice siervo, para ganar más almas.
(1 Corintios 9, 19)

Juan Fisher, nacido en 1469, cursó sus estudios en Cambridge y llegó a ser canciller de esta universidad. En 1502, fue nombrado capellán de lady Margarita Beaufort, madre del rey de Inglaterra, y en 1504 obispo de Rochester. En todos sus cargos distinguiose por su piedad y amor al estudio. Bajo Enrique VIII, se opuso a los deseos del rey que quería obtener la anulación de su matrimonio y la dignidad de jefe supremo de la Iglesia en Inglaterra. Fue encarcelado en la Torre de Londres y, después, decapitado en 1535.

MEDITACIÓN
SOBRE EL AMOR AL PRÓJIMO

I. Bien está amar a los demás más que a sí mismo al punto de sacrificar la propia libertad para sacar a un desdichado de la esclavitud, tal como hizo San Paulino. Imita esta heroica virtud, amando al prójimo por lo menos como a ti mismo. Sírvele, complácele, habla en su favor; en una palabra, trátalo como quisieras que te trataran a ti, si estuvieras en su lugar. ¿Por ventura podría decirse de ti lo que se decía de los primeros cristianos: Ved cómo se aman; están dispuestos a morir unos por otros (Tertuliano)?

II. Te inclinas naturalmente a hablar favorablemente de ti mismo, a encontrar excelentes tus acciones, a disculpar tus defectos, a interpretar bien lo que te concierne. Haz lo mismo respecto de tu prójimo; trátalo con indulgencia. No quieres que se tengan ojos para tus faltas ni lengua para hablar de ellas. ¿Eres ciego y mudo tú cuando los otros hacen mal?

III. Tu amor por el prójimo debe ser universal, sin acepción de personas. Todos los hombres llevan la imagen de Dios, todos han sido redimidos por la sangre de Jesucristo, todos pueden ir al cielo; así, debes amarlos a todos, sin dejarte guiar jamás por tu humor y tu capricho. De otro modo, tu amor no es más que amor natural que no tiene derecho a recompensa alguna en el cielo. San Paulino se hizo esclavo para rescatar a un hombre que no conocía, pero en quien veía la imagen de Dios. Nuestro amor, decía él, no considera ni la persona ni la condición de los hombres; ve sólo las almas.

El amor al prójimo.
Orad por el acrecentamiento de la caridad.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis nuevo motivo de alegría en la solemnidad de vuestro mártir y pontífice, el bienaventurado Juan, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que ha recibido en el cielo,
experimentemos aquí abajo los efectos de su protección.
Por J. C. N. S.

Fuentes:

– Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo II; Patron Saints Index.

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