SAN POLICARPO, Obispo y Mártir

26 de enero
SAN POLICARPO,
Obispo y Mártir
n. hacia el año 69; † martirizado hacia el año 155 en Esmirna

Protector contra los dolores de oído y los desórdenes intestinales.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos serán saciados.
(San Mateo 5, 6)

Policarpo va a Roma a consultar al Papa Aniceto y es recibido por éste con muestras del mayor respeto. Marción lo encuentra y le pregunta si lo conoce. “Sí –responde el santo al hereje–, yo te conozco como al hijo mayor de Satanás”. De vuelta a Esmirna, se lo quiere forzar a que injurie a Jesucristo. “Hace ochenta y seis años que lo sirvo –responde– y ningún mal me ha hecho. ¿Cómo, pues, podría injuriar a mi Rey y Salvador?”. Se lo pone en la hoguera, cúrvanse como un arco a su alrededor las llamas. Se le da un lanzazo y la sangre brota de la herida en tan gran cantidad que apaga el fuego.

MEDITACIÓN
SOBRE LA JUSTICIA

I. Da a Dios lo que le debes: obediencia como a tu soberano, amor y reconocimiento como a tu padre y bienhechor. ¿De quién has recibido más y de quién esperas más? Es pues muy justo que lo ames sobre todas las cosas, y que pierdas tus riquezas, tus honores y tu vida antes que ofenderlo. ¿Cómo te conduces con Dios? Si no le tributas los deberes que la justicia te impone, un día experimentarás los terribles efectos de su cólera. ¡Ah!Señor, no entres a juicio con tu siervo (Salmo 142).

II. Debes respeto y obediencia a tus superiores como a Jesucristo; debes amar a tus iguales como a hermanos; debes tener caridad para tus inferiores, pues son miembros de Jesucristo. Interpreta para bien todos los actos de tu prójimo y no te inquietes por lo que se piense de ti. Piensa de Agustín lo que quieras, con tal que mi conciencia nada me reproche delante de Dios (San Agustín).

III. Hazte justicia a ti mismo, poniéndote debajo de todos los demás; condena tus faltas; cuando te acusen, rara vez toma la palabra para defenderte. Sujeta tu cuerpo a tu alma, tu alma a la razón y tu razón a Dios: he aquí el orden establecido por Dios y que debes observar. Júzgate tú mismo con tanta severidad cuanta empleas en criticar los actos de los demás y nada tendrán los hombres que reprenderte.

La fidelidad a la gracia.
Orad por la conversión de los herejes.

ORACIÓN

Oh Dios, que cada año nos dais un nuevo motivo de gozo con la solemnidad del bienaventurado Policarpo, vuestro pontífice mártir, haced que celebrando su nacimiento al cielo, experimentemos los efectos de su protección. Por J. C. N. S.

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